Asunción, Paraguay, Lunes 09 de Abril de 2007


Internacionales

EE.UU. admite crisis del cambio climático

WASHINGTON (AFP). La administración Bush, durante mucho tiempo escéptica sobre la realidad del cambio climático, reconoce ahora la existencia de este preocupante fenómeno planetario que, sostiene, requiere soluciones internacionales.

“El cambio climático es obviamente un desafío global y todos reconocemos que requiere soluciones globales”, señaló Sharon Hays, líder de la delegación estadounidense del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima de la ONU (IPCC).

Un resumen del último informe técnico del IPCC divulgado el viernes en Bruselas elevó preguntas sobre posibles medidas para reducir las emisiones dañinas de Estados Unidos, considerado el principal productor mundial de gases con efecto invernadero.

El texto advirtió del daño devastador, al señalar que el resultado de ese fenómeno golpeará en mayor medida a los países pobres y amenaza con la extinción de casi un tercio de las especies del mundo.

Resaltó que las consecuencias pueden ser catastróficas, dependiendo en mayor medida de cuánto gas carbónico sea lanzado a la atmósfera por el combustible, el gas y el carbón quemados.

Estados Unidos consume cerca de un cuarto de la energía mundial y a su vez emite un 30% de los gases con efecto invernadero.

A pesar de mostrar su compromiso con la reducción de las emisiones George W. Bush rehúsa adoptar el protocolo de Kioto para disminuir los gases, alegando que el costo económico sería prohibitivo. Asimismo, ha cuestionado su utilidad con el argumento de que uno de los mayores contaminantes, China, al ser un país en vías de desarrollo, está exonerado.

Borradores del resumen del IPCC fueron objeto de arduas discusiones durante una semana. Su publicación fue pospuesta luego de que Estados Unidos, China y Arabia Saudita objetaron ciertas partes.

Por insistencia de Washington,

Asunción, Paraguay, Lunes 09 de Abril de 2007


Internacionales

EE.UU. admite crisis del cambio climático

WASHINGTON (AFP). La administración Bush, durante mucho tiempo escéptica sobre la realidad del cambio climático, reconoce ahora la existencia de este preocupante fenómeno planetario que, sostiene, requiere soluciones internacionales.

“El cambio climático es obviamente un desafío global y todos reconocemos que requiere soluciones globales”, señaló Sharon Hays, líder de la delegación estadounidense del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre la Evolución del Clima de la ONU (IPCC).

Un resumen del último informe técnico del IPCC divulgado el viernes en Bruselas elevó preguntas sobre posibles medidas para reducir las emisiones dañinas de Estados Unidos, considerado el principal productor mundial de gases con efecto invernadero.

El texto advirtió del daño devastador, al señalar que el resultado de ese fenómeno golpeará en mayor medida a los países pobres y amenaza con la extinción de casi un tercio de las especies del mundo.

Resaltó que las consecuencias pueden ser catastróficas, dependiendo en mayor medida de cuánto gas carbónico sea lanzado a la atmósfera por el combustible, el gas y el carbón quemados.

Estados Unidos consume cerca de un cuarto de la energía mundial y a su vez emite un 30% de los gases con efecto invernadero.

A pesar de mostrar su compromiso con la reducción de las emisiones George W. Bush rehúsa adoptar el protocolo de Kioto para disminuir los gases, alegando que el costo económico sería prohibitivo. Asimismo, ha cuestionado su utilidad con el argumento de que uno de los mayores contaminantes, China, al ser un país en vías de desarrollo, está exonerado.

Borradores del resumen del IPCC fueron objeto de arduas discusiones durante una semana. Su publicación fue pospuesta luego de que Estados Unidos, China y Arabia Saudita objetaron ciertas partes.

Por insistencia de Washington, se excluyó un párrafo que señalaba que Norteamérica esperaba “daños económicos severos y trastornos importantes sociales, culturales y del ecosistema”, indicaron en Bruselas.

se excluyó un párrafo que señalaba que Norteamérica esperaba “daños económicos severos y trastornos importantes sociales, culturales y del ecosistema”, indicaron en Bruselas.